Desde una fuga que aparece un domingo hasta el cambio completo de la instalación de agua de la vivienda.
En una fuga, lo caro casi nunca es la reparación: es abrir donde no toca. Primero se localiza el punto exacto y después se interviene lo mínimo imprescindible.
En instalaciones antiguas de hierro o plomo se valora si compensa parchear o cambiar el tramo completo, explicándote qué implica cada opción.
Localización del punto de fuga, reparación y comprobación de que el circuito aguanta presión.
Renovación parcial o total de la instalación de agua de la vivienda, con llaves de corte por zonas.
Instalación y sustitución de termos eléctricos y calentadores, con su anclaje y su seguridad.
Traslado de tomas, montaje de sanitarios y muebles, y coordinación con el resto de la reforma.
Equipos de tratamiento del agua para alargar la vida de la caldera, la grifería y los electrodomésticos.
Columnas, contadores, grupos de presión y averías en zonas comunes.
Cierra la llave general de la vivienda y, si el agua está cerca de la instalación eléctrica, baja también el diferencial. Con eso paras el daño mientras llega la reparación.
Explícame qué pasa y desde cuándo. Muchas veces con un par de fotos se ve claro qué hay que hacer.