Equipos bien dimensionados, montados con cuidado y con el mantenimiento que necesitan para durar.
Antes de recomendar nada se miran los metros de la estancia, la orientación, las ventanas y el uso que le vas a dar. Un equipo grande de más gasta y se para constantemente; uno pequeño no llega nunca a la temperatura.
Se trabaja con equipos de fabricantes conocidos, con garantía y repuesto disponible, y se deja la instalación registrada para el mantenimiento posterior.
Frigorías según superficie, altura, orientación y aislamiento de cada estancia. Se te explica el porqué.
Soportes, líneas frigoríficas, desagüe de condensados, conexión eléctrica y vacío de la instalación.
Filtros, batería, turbina y bandeja de condensados. Un equipo limpio enfría más y consume menos.
Detección de la fuga, reparación y recarga. Recargar sin buscar la fuga solo retrasa el problema.
Instalación por falso techo con rejillas repartidas, para climatizar toda la vivienda sin máquinas a la vista.
Equipos de mayor potencia y reparto de aire pensado para zonas de paso y horarios largos.
Como norma, una revisión antes del verano y otra antes del invierno si lo usas como bomba de calor. Si notas menos caudal de aire, olor al arrancar o goteo dentro de casa, no esperes a la revisión.
Cuéntame los metros de la estancia y cómo la usas. Con eso ya se puede orientar la potencia y el tipo de instalación.